Lesly Santamaría fue el acordeonista invitado para dar cierre al Festival del Búfalo. Como no podía ser de otra manera, terminó arr
Los búfalos de Coclesito están acalorados. Por eso, cada cuanto un hombre de sombrero y camisa de cuadros les regala un poco de agua sobre sus cabezas afelpadas.
Y los animales no paran. Es el Festival del Búfalo, al fin y al cabo. Su cuarta edición. Las bestias son las grandes protagonistas y cargan a reinas, músicos, niños, visitantes.
El pueblo y sus visitantes disfrutaron del jolgorio por cuatro días, que terminó con un concierto que duró toda la madrugada hasta e
Lesly Santamaría fue el acordeonista invitado para dar cierre al Festival del Búfalo. Como no podía ser de otra manera, terminó arr
La fiesta de aniversario del pueblo también incluyó un reinado. Las reinas y sus princesas recorrieron el pueblo sobre varios búfalo
Durante cuatro días, todo gira en torno a estos animales. Hasta el peinado de las niñas, que aprovechan también para montarlos.
Los búfalos llegaron a Coclesito de la mano del militar Omar Torrijos, quien intentó establecer una cooperativa en este pueblo a trav
Los búfalos no solo cumplen una función de fuerza y producción láctea. También se comen. Durante la fiesta se preparó guisado, fr
El pueblo y sus visitantes disfrutaron del jolgorio por cuatro días, que terminó con un concierto que duró toda la madrugada hasta e
Lesly Santamaría fue el acordeonista invitado para dar cierre al Festival del Búfalo. Como no podía ser de otra manera, terminó arr
La fiesta de aniversario del pueblo también incluyó un reinado. Las reinas y sus princesas recorrieron el pueblo sobre varios búfalo
Durante cuatro días, todo gira en torno a estos animales. Hasta el peinado de las niñas, que aprovechan también para montarlos.
Los búfalos llegaron a Coclesito de la mano del militar Omar Torrijos, quien intentó establecer una cooperativa en este pueblo a trav
Los búfalos no solo cumplen una función de fuerza y producción láctea. También se comen. Durante la fiesta se preparó guisado, fr
El pueblo y sus visitantes disfrutaron del jolgorio por cuatro días, que terminó con un concierto que duró toda la madrugada hasta e
Un bufido suena de repente, pero no pasa nada. Todo el mundo tranquilo, mientras a los búfalos los mueven de un lado para otro con una soga amarrada a su nariz. Otro bufido.
La gente del pueblo está agitada. Música, calor, cerveza. Libertad.
Hay gente que baila dentro de un galpón con techo de zinc. Otros pasean en la lanchita que da vueltas por una especie de laguito, en el que el mayor atractivo es un búfalo que pastorea.
De repente llueve y todos buscan refugio. Hasta que les llega el olor de la sopa de carne –de búfalo, por supuesto– que prepara un hombre y que pagó el representante del pueblo. Todos se agolpan alrededor del pequeño rancho hasta que alguien grita: “se acabó la sopa”. Primero hay decepción, pero ya escampó y de nuevo suena la música. Sigue la fiesta en Coclesito.
Mañana, en La Prensa, más de los búfalos de Coclesito.
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