El candidato de la derecha a la presidencia de Francia, François Fillon, investigado por supuesto cargo ficticio de su esposa, se defendió ayer de las acusaciones que pesan en su contra señalando que no cometió ningún acto ilegal.
La candidatura del hasta hace poco favorito al Elíseo se tambalea desde hace dos semanas, después de que la prensa revelara que su esposa, Penélope Fillon, habría cobrado más de 800 mil euros ($860 mil dólares) como asistente parlamentaria suya y de su suplente por un periodo de 15 años.
Aunque señaló que no tiene “nada que esconder”, Fillon reconoció que fue un “error” haber contratado a su esposa e hijos como asistentes parlamentarios y presentó disculpas a sus compatriotas. Dijo además que su mujer recibió un sueldo promedio de “3 mil 677 euros netos” ($3 mil 900 dólares), “perfectamente justificado”, y prometió publicar en internet “todos los detalles de su patrimonio”.
Aunque en Francia no es ilegal que los parlamentarios contraten a miembros de su familia, la justicia está investigando si su esposa e hijos se beneficiaron de empleos ficticios.
El candidato conservador dio también su versión de las declaraciones de su mujer en una entrevista con un diario británico de 2007, en el que aseguró que nunca trabajó como asistente suya.
Fillon sostuvo que “la periodista que hizo la entrevista se manifestó personalmente ante mi esposa para decirle hasta qué punto se encontraba en shock por la utilización que se hizo de pasajes de esta entrevista”.
Pero la reportera británica Kim Willsher negó haber telefoneado a los Fillon o haberles dicho que estaba en shock, y en un tuit reclamó al candidato que “deje de atribuirme falsas declaraciones”.
Fillon, quien ganó la nominación de la derecha francesa en noviembre pasado, se presentó como la víctima de una campaña de difamación y descartó retirarse de la carrera presidencial.
