Nicaragua puso fin ayer a una campaña electoral en la que las escenas de candidatos alzando niños, besando ancianos o recorriendo barrios fueron relegadas por la abstención promovida por grupos de oposición excluidos de los comicios del domingo.
El silencio y la ausencia de candidatos fueron los rasgos dominantes de la campaña electoral que concluye tras 60 días en los que no se vieron multitudes entusiastas con símbolos partidarios animando a uno u otro candidato.
Fue una campaña atípica, en la que el presidente Daniel Ortega, candidato a la reelección, es el único con opción de triunfar, mientras sus adversarios se movilizaron por todo el país, arengando a la población a no votar el domingo.
Los partidos tenían hasta la medianoche de ayer para realizar sus actos políticos antes del “silencio electoral”, 72 horas antes de la votación, cuando cesa toda campaña política y los medios de comunicación quedan a la orden del Tribunal Electoral para emitir información sobre el sufragio.