El fiscal general de Brasil, Rodrigo Janot, denunció el martes a los expresidentes Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010) y Dilma Rousseff (2011-2016) junto a varios dirigentes de su Partido de los Trabajadores (PT) por formar una organización criminal para desviar fondos de Petrobras.
“Los crímenes habrían sido practicados por lo menos desde mediados de 2002 hasta el 12 de mayo de 2016”, cuando Rousseff fue separada del cargo en el marco de un juicio político, informó la Fiscalía en un comunicado.
La denuncia -que apunta también a otros partidos, como el Partido del Movimiento Democrático Brasileño del presidente conservador Michel Temer- señala al PT de haber recibido sobornos por valor de 475 millones de dólares “por medio de la utilización de órganos públicos como Petrobras, el Banco Nacional de Desarrollo o el Ministerio de Planificación”, añade el escrito.
Esta es la primera denuncia que recibe Rousseff, destituida hace un año acusada de maquillar las cuentas públicas, en el desarrollo de la enorme operación Lava Jato, que investiga el multimillonario fraude que esquilmó a la petrolera estatal.
Por otro lado, la Policía brasileña halló más de 33 millones de reales, unos 10.57 millones de dólares, en cajas y maletas en una vivienda de Salvador (noreste) “supuestamente” utilizada por Geddel Vieira Lima, exministro del presidente Michel Temer, como un “búnker” para guardar dinero.
“Hasta el momento fueron contabilizados más de 33 millones de reales. La suma será mucho más elevada, teniendo en cuenta que faltaba un gran volumen por contar”, afirmó la Policía en un comunicado.
Vieira Lima, importante articulador político del gobierno conservador de Temer, estuvo al frente de la Secretaría de la Presidencia hasta noviembre de 2016. Renunció tras ser acusado de tráfico de influencias por Marcelo Calero, entonces ministro de Cultura.
