Antes de que el reloj marcara las 11:00 a.m., el fiscal electoral, Eduardo Peñaloza, quien se mantenía en el anonimato, se presentó a la Procuraduría de la Nación para solicitar que se investigue la supuesta violación a su intimidad y la de sus dos hijos, mayores de edad, a través de publicaciones en los diarios La Prensa y Mi Diario.
Peñaloza fundamentó su solicitud en el artículo 29 de la Constitución de la República, que establece: “la correspondencia y demás documentos privados son inviolables y no pueden ser examinados ni retenidos, sino por mandato de autoridad competente y para fines específicos, de acuerdo con las formalidades legales. En todo caso, se guardará absoluta reserva sobre los asuntos ajenos al objeto del examen o de la retención”.
El fiscal citó la nota titulada “Datos oficiales para campaña”, publicada en la edición del 3 de febrero en el diario La Prensa, en la que se informa que el partido gobernante Cambio Democrático (CD) creó una base de datos para la campaña de su candidato presidencial José Domingo Arias, en la que se puede acceder a información familiar, laboral y política de cualquier panameño. Precisamente en estos datos consta que la esposa y los dos hijos del fiscal electoral están inscritos en CD y actualmente son funcionarios.
Otra de las notas mencionadas por Peñaloza es la publicada en la edición de ayer de Mi Diario, titulada “Es un fantasma”, en la que diversas fuentes consultadas cuestionan su productividad, frente a los $10 mil que cobra mensualmente como fiscal electoral.
De acuerdo con Peñaloza, en estas publicaciones se revelaron datos de sus hijos y familia, que han puesto en peligro su vida y su seguridad. “Mis hijos han sido vigilados, les han dado seguimiento; es más, noches atrás los abordó una persona desconocida en la universidad, por lo que pedimos a la Procuradora que investigue quiénes son las personas responsables”, agregó.
Denunció el funcionario que consiguieron la información y la revelaron sin su autorización.
