La mayoría de los legisladores españoles rechazaron ayer el intento del líder conservador Mariano Rajoy de formar un gobierno, un indicio de la improbabilidad de que el estancamiento político que vive el país desde hace ocho meses concluya pronto.
En una votación de investidura tras un debate de dos días, Rajoy, presidente del gobierno interino, fue rechazado por 180 legisladores frente a 170 que sí lo respaldaron, tal y como se esperaba.
Necesitaba una mayoría de 176 sufragios en el Parlamento de 350 escaños, pero solo pudo contar con los 137 legisladores de su Partido Popular y el respaldo de otros 33.
Rajoy, de 61 años, tiene una segunda oportunidad el viernes, en la que solo necesitará una mayoría simple de los votos emitidos. Aun así, todo indica que tampoco saldrá airoso de esa prueba, ya que ningún otro partido parece dispuesto a respaldarlo o abstenerse.
Si no hay un gobierno nuevo en dos meses, el Parlamento será disuelto de nuevo y España tendrá que convocar a sus terceras elecciones en un año.
Rajoy, que ha estado al frente de un gobierno interino tras los comicios de diciembre y de nuevo en junio, abrió el debate el martes, en el que dijo que España necesita un gobierno urgentemente y que unas terceras elecciones serían un desastre.
Había exhortado al principal partido de oposición, que tiene 85 escaños, a que cuando menos se abstuviera y permitiera la formación de un gobierno minoritario.
Pero el líder socialista Pedro Sánchez criticó la labor de Rajoy en el gobierno desde 2011, y dijo que su Partido Socialista Obrero Español nunca respaldaría a los que culpa del elevado desempleo, corrupción política y los recientes cortes agudos en los servicios nacionales de atención a la salud y la educación. Rajoy ha dicho que pretende seguir intentando reunir el respaldo suficiente durante los próximos dos meses con el fin de evitar unas terceras elecciones.
