El Partido Socialista español fracasó por segunda vez en su intento por formar gobierno tras unas elecciones inconclusas en diciembre que han fragmentado el sistema político del país.
Los socialistas perdieron por 219 a 131 ayer en la cámara baja del Parlamento de 350 escaños la votación en la que el líder del partido, Pedro Sánchez, aspiraba a ser proclamado jefe de gobierno para encabezar un nuevo gobierno.
Horas antes del pleno de la segunda votación de investidura, el partido de izquierda radical Podemos y el Partido Popular del jefe de gobierno saliente Mariano Rajoy anunciaron ya su voto desfavorable al candidato socialista a la presidencia del Gobierno español.
Sánchez perdió su primer intento el miércoles cuando solo obtuvo 130 votos en la cámara baja del Parlamento: 90 votos de sus socialistas y 40 del nuevo partido Ciudadanos, de orientación empresarial.
Los partidos políticos tienen ahora dos meses para escoger nuevo gobierno. Si ningún partido lo logra, se convocará a elecciones nacionales para el 26 de junio.
Una vez consumado el fracaso, las negociaciones volverán a empezar y los socialistas tendrán la clave, siendo necesarios en cualquiera de los pactos posibles con el resto de fuerzas políticas.
El Partido Popular fue el que obtuvo más votos en las elecciones del 20 de diciembre, pero sin conquistar la mayoría parlamentaria que tuvo entre 2011 y 2015. Los socialistas llegaron segundos. Podemos fue tercero y Ciudadanos cuarto.
Estos dos últimos se beneficiaron de la insatisfacción de los votantes con una tasa de desempleo del 21%, medidas de austeridad impopulares invocadas por el colectivo derechista y escándalos de corrupción que conmovieron al partido gobernante y a los socialistas, los dos movimientos que se han alternado para gobernar España durante décadas.
