DEDICACIóN

Fray Arteta, servidor de los necesitados

Fray Arteta, servidor de los necesitados
Fray Arteta, servidor de los necesitados

En la iglesia La Merced de la ciudad de Antigua, en Guatemala, se llevarán a efecto hoy las honras fúnebres del sacerdote Francisco Javier Arteta, testigo de excepción de la invasión de Estados Unidos a Panamá el 20 de diciembre de 1989.

Arteta, miembro de los padres mercedarios de España, falleció el 14 de este mes en Guatemala.

En 1989, durante la invasión militar estadounidense, cuyo propósito fue derrocar al entonces dictador Manuel Antonio Noriega, fray Arteta era el párroco de Nuestra Señora de Fátima, en El Chorrillo, cuyos viejos caserones quedaron devastados por el fuego de las bombas.

La iglesia de Nuestra Señora de Fátima fue de las pocas edificaciones que no sufrieron con el bombardeo de las tropas extranjeras.

La Arquidiócesis de Panamá destacó, a través de sus redes sociales, la unión que logró Arteta a través de su sacerdocio en la populosa barriada.

El arzobispo de Panamá, José Domingo Ulloa Mendieta, resaltó que cuando El Chorrillo terminó devastado tras la invasión, Arteta no dejó de salir a las calles para asistir a los parroquianos y devolverles la esperanza a través de la eucaristía y la oración.

“Estamos agradecidos a Dios por habernos dado la oportunidad de contar con este sacerdote misionero, que reflejó la misericordia de Dios en tantos panameños en este país”, expresó Ulloa en un mensaje difundido este sábado a través de la red social Facebook.

En notas periodísticas de la época se le cita como un sacerdote de frágil figura, consagrado al trabajo de ayudar a los más necesitados.

Arteta dejó el país a finales de la década de 1990 y se trasladó a El Salvador, otra nación centroamericana a la que llevó su ayuda material y espiritual.

El templo donde serán inhumados sus restos fue construido por el arquitecto Juan de Dios Estrada. La obra comenzó en 1749 y terminó 18 años después, en 1767.

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