Europa recibió con escepticismo ayer una presentación del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu sobre los supuestos engaños de Irán en torno a sus ambiciones nucleares, profundizando las discrepancias entre los países occidentales pocos días antes de una esperada decisión sobre si Estados Unidos seguirá en el pacto nuclear firmado con Teherán.
El flamante secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, declaró que Estados Unidos analizará el tema con otras potencias mundiales que negociaron el acuerdo de 2015, en el que Irán se comprometió a limitar sus actividades nucleares a cambio del levantamiento de sanciones económicas. Sin embargo, Gran Bretaña dijo que más bien la presentación israelí ratifica justamente la necesidad de mantener el acuerdo.
La Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) dijo que consideraba “asunto resuelto” el tema de si Irán anteriormente había tratado de desarrollar armas nucleares.
El canciller británico, Boris Johnson, declaró por su parte que la presentación de Netanyahu “confirma la importancia” de mantener vigente el acuerdo que pone coto a los planes nucleares iraníes.
“El acuerdo nuclear con Irán no se basa en la confianza sobre las intenciones iraníes, sino en una verificación estricta”, expresó Johnson.
La AIEA, con sede en Viena, ha dicho antes que en la década de 1990 Irán “pudo haber recibido planes para el diseño de un artefacto explosivo nuclear de parte de una red clandestina”.
La organización añadió que Irán, en la década del 2000 trabajó en el desarrollo de detonantes “con características semejantes a las de un dispositivo explosivo nuclear” , pero que ello parece haber concluido en 2009.
