En el Mercado de Abastos se pudren y pierden vegetales, hortalizas y frutas que a diario suman 30 toneladas. A la semana, se transforman en 210 toneladas de alimento. Y al mes, la suma se eleva a 900 toneladas.
En el basurero terminan montañas de alimentos que bien podrían utilizarse en hospitales, orfanatos, albergues o en la dieta de miles de panameños amantes de las frutas y verduras.
En el campo, en tanto, se pierde el 60% de la producción por malos manejos después de la cosecha, lo que refleja una tragedia en términos de producción alimentaria. La situación hace que los productos finalmente disponibles suban de precio y el consumidor termina castigado por la falta de infraestructura.
