Miles de habitantes de la capital sursudanesa, Juba, huían ayer de los combates que enfrentan a los soldados gubernamentales con los exrebeldes, dos días después de los combates que dejaron más de 150 muertos.
Ambos bandos se culpan mutuamente del inicio de estos enfrentamientos, que amenazan un frágil acuerdo de paz firmado el año pasado en el país más joven del mundo y que festejó el pasado sábado sus cinco años de independencia.
La ONU informó el domingo que se registraron tiros de mortero, de lanzagranadas y de otras armas pesadas en Juba. Un helicóptero de combate sobrevoló la capital. Según testigos, miles de habitantes de la capital se encerraban en sus casas o huían de sus casas.
Los combates se producen dos días después de los enfrentamientos entre los soldados fieles al presidente Salva Kiir y los escoltas del vicepresidente y exjefe rebelde, Riek Machar. En dos días han muerto más de 150 personas, en su mayoría soldados de ambos bandos, según los exrebeldes.
Una disputa política entre Kiir y Machar generó el conflicto interno en el país en diciembre de 2013, pero, en el marco de un acuerdo de paz firmado en agosto de 2015, Machar regresó a Juba en el pasado mes de abril junto a un importante contingente de hombres y ejerció de nuevo de vicepresidente, en un gobierno de unión nacional encabezado por Kiir.
