El presidente de Perú, Pedro Pablo Kuczynski, dijo ayer viernes que no quiere que el exmandatario Alberto Fujimori muera en la cárcel, donde cumple una condena de 25 años por abusos a los derechos humanos y corrupción, en otra señal de que evalúa un posible indulto para el exjefe de Estado.
Kuczynski, de 79 años, se ha referido al tema varias veces en un intento por congraciarse con la oposición liderada por el partido de la hija del exmandatario preso y ex candidata presidencial Keiko Fujimori, que controla el Congreso.
“Estamos viendo la salud no solo del señor Fujimori, pero [también] de otros presos que queremos que tengan un final digno”, dijo Kuczynski en una entrevista con la radio local RPP.
“Yo no quiero un nuevo [expresidente Augusto] Leguía”, afirmó. Leguía, que gobernó el país dos veces, fue derrocado y apresado en 1930 en medio de una crisis económica y dos años después murió en un hospital naval tras una severa enfermedad.
Las declaraciones de Kuczynski se producen luego de que el Ministerio de Justicia designó a nuevos funcionarios en la comisión estatal de gracias presidenciales, cambios que fueron criticados por grupos de derechos humanos, de izquierda y de movimientos independientes que rechazan el indulto. Fujimori, que gobernó el país entre 1990 y 2000, ha sido operado cinco veces en la lengua por lesiones cancerígenas y sufre de depresión e hipertensión.