Los negociadores del Gobierno y de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) iniciarán este fin de semana en Cuba la discusión de las propuestas para ajustar el acuerdo de paz con el que se busca poner fin a 52 años de conflicto armado, después de que fue rechazado en un plebiscito.
El resultado de la consulta, en la que triunfó el “no” por un estrecho margen, impidió al presidente Juan Manuel Santos implementar el acuerdo que firmó en septiembre con el máximo líder de las FARC, Rodrigo Londoño, para acabar una guerra que ha dejado 220 mil muertos.
El rechazo de los electores también obligó a Santos a iniciar diálogos con la oposición política que lidera el expresidente Álvaro Uribe para buscar consensos que permitan salvar el acuerdo que contemplaba que unos 7 mil guerrilleros dejarían las armas para conformar un partido político.
“Hoy viajaremos para dar inicio a las conversaciones con las FARC sobre los diferentes temas que han sido planteados (...) a fin de lograr ajustes y precisiones con el propósito de lograr un nuevo acuerdo que permita abrir la etapa de consolidación de la paz estable y duradera”, indicó ayer el jefe del equipo negociador gubernamental, Humberto de la Calle.
Por su parte, el jefe negociador de las FARC, Iván Márquez, sostuvo desde La Habana que el objetivo del encuentro es fortalecer el acuerdo final alcanzado, tras cuatro año de negociaciones directas.
El partido Centro Democrático acusó ayer a Santos de tener una actitud desafiante luego de que dijo que algunas propuestas para ajustar el acuerdo son “totalmente inviables”. “Estamos preparados para la batalla política, pero afirmamos nuevamente que lo que le conviene a Colombia es el Acuerdo Nacional para la Paz”, aseguró un comunicado firmado por los voceros que nombró Uribe para dialogar con el Gobierno.
