Gobierno y médicos bolivianos iniciaron ayer domingo conversaciones para tratar de acabar con una huelga que ya dura 39 días, y que fue convocada para protestar por una ley que prevé multas, inhabilitación e inclusive cárcel por mala praxis.
“Es una reunión de coordinación. Vamos a ver qué pasa, pero la huelga continúa”, matizó a la prensa Luis Larrea, presidente del Colegio de Médicos de La Paz.
El colectivo profesional se opone también a la creación de una Autoridad de Fiscalización y Control en Salud (Asinsa), que fijará el arancel médico en los consultorios privados.
El ministro de Gobierno (Interior), Carlos Romero, envió el sábado una misiva al Colegio Médico en la que invitaba a sus delegados a “una reunión de coordinación con el propósito de generar las condiciones que permitan abordar la temática del sector salud”.
Por primera vez en el conflicto, el Gobierno no condiciona las conversaciones al levantamiento de las medidas de presión ejercidas por los médicos, como huelgas de hambre, marchas callejeras y suspensión de actividades profesionales, con excepción de las atenciones de emergencia.