El Gobierno turco acusó a los rebeldes del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) de haber perpetrado el atentado con coche bomba que mató a por lo menos 35 civiles el domingo en Ankara.
Pese a que no ha sido reivindicado, el primer ministro turco Ahmet Davutoglu aseguró ayer que los investigadores cuentan con “elementos serios, casi seguros” que implican a la organización terrorista separatista en el atentado suicida.
Además, 11 personas vinculadas directamente con el atentado han sido arrestadas, añadió Davutoglu.
Según medios de comunicación, entre cuatro y seis de ellas fueron arrestadas en la ciudad de Sanliurfa (sureste), donde fue comprado el vehículo que estalló el domingo por la noche en la plaza Kizilay.
El ataque dejó 35 muertos y más de 120 heridos.
Una mujer cuyo cuerpo fue hallado en el lugar de la explosión fue formalmente identificada como una kamikaze, dijo el gobierno.