El secretario de Justicia británico, Michael Gove, lanzó ayer su candidatura para ser primer ministro del Reino Unido, un día después de que destruyó las opciones de otro precandidato en lo que algunos de sus compañeros llamaron un acto de traición.
La decisión de Gove de postularse para reemplazar a David Cameron agitó la política del país, porque había dicho que respaldaría a Boris Johnson. Sus declaraciones de que Johnson, con quien hizo campaña por el brexit, no era apto para liderar, acabaron con las esperanzas del popular exalcalde de Londres.
Ahora, cinco candidatos aspiran a suceder a Cameron, pero la favorita, según las casas de apuestas, sigue siendo la ministra del Interior Theresa May.
Los otros tres aspirantes son: el exministro de Defensa Liam Fox, la secretaria de Energía Andrea Leadson y el Ministro de Trabajo y Pensiones Stephen Crabb.
Como uno de los que promovió la campaña por el brexit, Gove dijo que un primer ministro debía ser alguien que apoyase la salida del bloque, en una indirecta a May, que abogó por la permanencia en la Unión Europea.
Aseguró que si lo eligen líder de los conservadores, él impulsará conversaciones preliminares exhaustivas antes de que el Reino Unido invoque el artículo 50 del Tratado de Lisboa, que articula el proceso formal para dejar el bloque. Sin embargo, aunque fuera electo, piensa que ese diálogo no ocurrirá antes de que finalice 2016.
