Menos de dos semanas después de cruzar el mar Egeo de Turquía a Grecia con la esperanza de iniciar una nueva vida en Europa, 202 refugiados y migrantes fueron deportados el domingo a Turquía desde las islas griegas.
Esto marca un nuevo capítulo en la crisis de refugiados en Europa, la cual ha registrado la llegada de más de un millón de personas al continente europeo desde 2015.
Con los primeros rayos del sol, 6 autobuses con 136 migrantes y refugiados llegaron ayer al puerto de Mytilene, capital de la isla de Lesbos, a donde han llegado más de la mitad de los refugiados que arriban a Grecia.
Cerca de 350 oficiales de Frontex ayudaron a decenas de policías, guardias costeros griegos y personal de seguridad. Los oficiales escolta de Frontex llegaron al puerto con tapabocas en los mismos autobuses.
Los dos barcos turcos fletados, Nazli Jale y Lesbos, salieron de Mytilene con rumbo a Turquía poco antes de las 09:00 hora local.
Otros 66 refugiados y migrantes se encontraban a bordo de otro barco que salió de la isla de Quíos.
De acuerdo con un boletín de prensa del Ministerio de Protección Ciudadana, 135 hombres y mujeres fueron trasladados de Lesbos a Turquía.
Un total de 124 eran originarios de Pakistán, 3 de Bangladesh, 1 de Irak, 2 de India, 4 de Sri Lanka y 2 de Siria.
De las 66 personas que regresaron de Quíos, 56 eran hombres y 10 eran mujeres. Cuarenta y dos eran de Afganistán, 10 de Irán, 6 de Pakistán, 1 de India, 1 de Somalia, 1 de Costa de Marfil y 5 de República Democrática del Congo.
Todos los barcos fueron fletados por la agencia europea de control fronterizo Frontex y cada migrante y refugiado fue escoltado por un oficial de Frontex para asegurar su traslado seguro.
Los dos sirios fueron deportados tras aceptar voluntariamente su regreso, dijo Yorgos Kyritsis, vocero del Mecanismo para el Manejo de la Crisis de Refugiados que coordina la respuesta de Grecia a la crisis.
El proceso de ayer se llevó a cabo en medio de estrictas medidas de seguridad, mientras organizaciones humanitarias y de refugiados protestaban por la implementación del acuerdo entre la Unión Europea y Turquía y expresaron fuertes dudas con respecto a si los refugiados recibirán una protección suficiente.
“Turquía no es un país seguro”, se leía en un cartelón mostrado por los manifestantes, quienes gritaron consignas como “Abran las fronteras. Den libertad a los refugiados”.
De conformidad con el controversial acuerdo entre la UE y Turquía logrado en marzo, todos los migrantes y refugiados que lleguen por mar a las costas griegas de manera ilegal después del 20 de marzo serán deportados de manera gradual a Turquía si se determina que no son elegibles para recibir asilo.
Las primeras deportaciones de ayer se llevaron a cabo sin incidentes mayores a pesar de los activistas que gritaban en Mytilene en la isla de Lesbos. El número de manifestantes, cerca de 30, resultó menor de lo que se esperaba y podría deberse al anuncio de la noche del domingo de que los barcos saldrían a las 10 de la mañana.
