El juicio político a la suspendida presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, en el Senado, dio paso a una competencia de gritos entre sus partidarios y opositores políticos durante su segundo día, lo que obligó a suspender la sesión por dos horas.
“Este proceso es una farsa, fue montado exactamente para criminalizar a la presidenta Dilma”, dijo Gleisi Hoffman, diputada por el Partido de los Trabajadores (PT) al iniciar la sesión de ayer.
La afirmación disparó gritos y agravios, repetidos llamados al orden y suspensión de los debates, en una sesión en la que la defensa presentaba sus argumentos en favor de la mandataria, de 68 años, primera mujer en asumir la presidencia de Brasil.
El juez de la Corte Suprema de Brasil Ricardo Lewandowski, que preside la fase final de un largo proceso que ha paralizado la política brasileña desde diciembre del año pasado, suspendió la sesión después de que el presidente del Senado, Renán Calheiros, no pudo detener la discusión.
“Este juicio político se ha convertido en un manicomio”, comentó Calheiros, quien llamó a la calma.
Sin embargo, el propio Calheiros provocó otra discusión al criticar a Hoffmann por decir que el Senado carecía de autoridad moral para juzgar a la presidenta de izquierda.
Lo que dijo la diputada no está lejos de la verdad. Y es que la organización Transparencia Brasil reveló que un 59% de los 81 senadores, que decidirán si la mandataria es destituida definitivamente de su cargo, han sido condenados, acusados o investigados por crímenes en algún momento. El mismo porcentaje se repite en la Cámara de Diputados, que dio luz verde al inicio de este proceso hace nueve meses.
Por ejemplo, Calheiros está acusado de recibir millones de dólares en sobornos, junto a otros políticos y líderes empresariales enmarcados en la multimillonaria trama de corrupción de la estatal Petrobras.
También destaca el senador Aecio Neves –que perdió por 3% las elecciones en 2014 ante Rousseff y volvería a ser candidato en 2018– quien es investigado por supuestamente aceptar sobornos y su familia está en la mira por una cuenta bancaria secreta en Liechtenstein.
El Senado escucharía en su segundo día a los seis testigos de Rousseff, entre ellos el exministro de Economía Nelson Barbosa, después de un muy acalorado primer día del maratónico juicio, en el que se escucharon en más de 12 horas los dos testigos de la acusación.
Se prevé que el juicio culmine en la remoción de Rousseff, poniendo fin a 13 años de dominio del PT.
Si eso sucede, su vicepresidente, Michel Temer, será confirmado como presidente durante el resto de su mandato hasta 2018.
Temer ha sido presidente interino desde mediados de mayo, cuando Rousseff fue suspendida después de que el Congreso resolvió continuar con el proceso de juicio político que comenzó en la Cámara baja. Sus opositores necesitan 54 votos, o dos tercios de los 81 escaños del Senado, para condenarla por violar leyes presupuestarias.
Un sondeo del diario O Estado de S.Paulo publicado ayer mostró que 54 senadores están a favor de la salida de Rousseff, que 18 se oponen a eso y que 14 están indecisos o no dijeron si estaban a favor o en contra.
