Pyongyang difundió la semana pasada casi un millón de octavillas en Corea del Sur, anunció ayer Seúl, lo que supone una nueva escalada en la guerra propagandística iniciada tras el último ensayo nuclear norcoreano.
Estos panfletos, enviados al otro lado de la frontera entre ambos países a través de globos de helio, responden aparentemente a la difusión de programas surcoreanos de propaganda por los potentes altoparlantes orientados hacia el norte.
Este método de guerra psicológica se remonta a los años del conflicto abierto entre los dos bandos (1950-1953), cuando unidades móviles equipadas con altoparlantes se desplazaban a lo largo de una cambiante línea del frente.
El ministro surcoreano de Defensa indicó ayer que las autoridades norcoreanas enviaban diariamente las octavillas, que en total alcanzarían casi el millón de unidades en una semana. La mayoría se hallaron cerca de la frontera, en la provincia de Gyeonggi, pero algunas llegaron hasta Seúl. Un paquete de unas 10 mil octavillas se estrelló la semana pasada contra un vehículo, haciendo añicos su techo. Además de los altoparlantes, Seúl estudia instalar paneles electrónicos gigantes en la frontera para difundir sus mensajes y videos.