La llegada al poder de dirigentes populistas en Estados Unidos y Europa pone de relieve una atracción por los caudillos que amenaza los derechos humanos y la democracia, advirtió la oenegé Human Rights Watch (HRW) en su informe anual.
El documento de 704 páginas, que examina las principales tendencias en derechos humanos, concluyó que la campaña de Donald Trump fue “la vívida ilustración de las políticas de intolerancia”. Pero el éxito del magnate de retórica antiinmigrantes refleja un peligroso y creciente “encaprichamiento con los (...) hombres fuertes” también evidente en Rusia, China, Venezuela y Filipinas.
El director ejecutivo de HRW, Kenneth Roth, adujo en la presentación que el ascenso de Trump ha envalentonado a líderes como Hun Sen en Camboya, que ven la elección de Trump “como una luz verde para continuar con su represión”.
Políticos como Trump, agrega HRW, explotan “el descontento” con el desempleo, los ataques terroristas y la creciente diversidad étnica y racial para convertir a los refugiados, inmigrantes y minorías en chivos expiatorios. En esa situación la verdad es “una víctima frecuente”, indicó HRW. Añadió que con sus ataques Trump ha “roto con principios básicos de dignidad e igualdad”, aunque reconoció que sus propuestas son una “vacuidad práctica”.
Identificó tendencias similares en otros países cuyos ciudadanos parecen “aceptar al autócrata que no muestra ningún escrúpulo a la hora de hacer valer la visión de ‘la mayoría’ y subyugar a quienes se le opongan”. “La revolución bolivariana iniciada por el fallecido Hugo Chávez y ahora conducida por su sucesor, Nicolás Maduro, se ha convertido en un desastre económico para los sectores más vulnerables”, concluyó.
El antídoto contra esas tendencias es el activismo ciudadano, indica el reporte. “Los populistas prosperan en el vacío que deja la oposición. Una fuerte reacción popular (...) es la mejor defensa”, apunta el informe.
