Las fuerzas iraquíes procuraron entrar a la fuerza a dos villas cerca de Mosul ayer, al inicio de la segunda semana de la ofensiva para retomar la ciudad controlada por extremistas, y organizaciones de derechos humanos pidieron una investigación de un ataque aéreo que presuntamente impactó en una mezquita y dejó una docena de civiles muertos.
Las fuerzas especiales iraquíes comenzaron a lanzar proyectiles contra posiciones del grupo Estado Islámico antes del amanecer cerca de Bartella, ciudad de tradición cristiana situada al este de Mosul que ellos recuperaron la semana pasada.
La policía federal iraquí, una fuerza militarizada, avanzó a la pequeña villa en el distrito de Shura, sur de Mosul, donde dispararon granadas y proyectiles antiaéreos al combatir a milicianos del EI. Luego aparentemente controlaron la villa, un grupo de casas en una planicie desértica, y entregaron agua y otro tipo de ayuda a los civiles que se encontraban en los territorios que fueron liberados.
La coalición dirigida por Estados Unidos dijo que realizó seis bombardeos aéreos cerca de Mosul el pasado domingo, destruyendo 19 posiciones de combate y 17 vehículos, así como cohetes, lanza morteros, artillería y túneles.
Human Rights Watch (HRW), entre tanto, pidió una investigación sobre el presunto ataque aéreo realizado la semana pasada en el norte de Irak, que impactó la zona para mujeres de una mezquita chií en la localidad de Daquq.
El ataque ocurrió en medio de la toma amplia del EI en la ciudad de Kirkuk, cerca de allí, que tenía la intención de distraer a las fuerzas iraquíes y sus aliados de la operación masiva alrededor de Mosul, la segunda ciudad más grande del país.
