Autoridades mexicanas confirmaron ayer la muerte del periodista Salvador Adame, secuestrado en mayo en el estado central de Michoacán, elevando a seis el número de reporteros asesinados en lo que va del año en México.
El cuerpo calcinado de Adame fue localizado el 14 de junio por agentes de la Policía y el Ejército mexicanos en un lugar conocido como Barranca del Diablo, sobre la carretera que une los pueblos de Lombardía y Nueva Italia, precisó el fiscal de Michoacán, José Martín Godoy.
Adame había sido secuestrado a mediados de mayo en Nueva Italia, en el centro de Michoacán.
La fiscalía michoacana había calificado su desaparición en un primer momento de secuestro por asuntos de faldas y deudas económicas. Sin embargo, una reportera de la región dijo semanas atrás y bajo anonimato que Adame indagaba una gasolinera con probables fondos del crimen organizado.
La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) condenó el asesinato. El presidente de la Comisión de Libertad de Prensa e Información de la SIP, Roberto Rock, expresó su “tristeza, ira e impotencia”, y exigió justicia por la muerte de Adame.
