Irvin Halman, administrador de la Autoridad Nacional de Innovación Gubernamental (AIG), asegura que Mayer Mizrachi “se contradijo” en las declaraciones dadas a Telemetro. Sustenta, por ejemplo, que aseguró que Criptext fue desarrollada “exclusivamente” para la AIG desde octubre de 2013, pero manifiesta que en la entidad que dirige hay constancia de que la propuesta [para la plataforma] se le presentó al administrador anterior [Eduardo Jaén] en febrero de 2014. “Y se le da un tratamiento expedito a esta aplicación. (...) ¿por qué se está comercializando? o ¿por qué no quedó siendo propiedad del Estado?, preguntó. A Halman también le llama la atención el hecho de que si era una herramienta de seguridad ciudadana, requería de un alto nivel de encriptación, entonces, consulta el funcionario: “En las redes sociales, ¿por qué se publican códigos fuente de la herramienta?”. Sobre si usó o no Criptext, tal como lo manifiesta el dueño Innovative Venture, quien vendió la tecnología a la AIG por $211 mil 850, el administrador dijo categóricamente: “nunca”. Lo sustenta de esta manera: “Primero, recibí la invitación a mi correo electrónico, pero nunca seguí los pasos para poder registrarme [como usuario de Criptext] entonces, ¿cómo se pudieron crear esas pruebas con una herramienta que es segura?”.
Pero Halman tiene otra inquietud. Dijo tener pruebas de que a Eduardo Jaén, exadministrador de la AIG, se le creó una cuenta el 4 de septiembre de 2014 cuando ya no estaba en la entidad. “¿Cómo se le da una licencia a alguien que ya no está?”, afirmó.
Y reitera que Mayer Mizrachi cumplió con dar acceso a 100 usuarios o 100 licencias, sin embargo, “no cumplió con los entregables establecidos como objeto y alcance del contrato”, pero recibió la totalidad del pago. Es decir, no implementó Criptext en los dispositivos de personal de la Policía Nacional, del Consejo de Seguridad Nacional, del Ministerio Público y del Ministerio de la Presidencia, tal como lo establecía el contrato 19-2014. “Las evidencias que tenemos acá es que él [Mizrachi] tenía pleno conocimiento de lo que estaba pasando. Él tenía cómo saber que eso [Criptext] no se estaba utilizando. Su herramienta le permite saber quiénes son los usuarios, que eran colaboradores de la AIG que fueron invitados a capacitarse exclusivamente”, añadió.
