El presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, afirmó el pasado lunes que no defenderá a su hermano si resulta involucrado en narcotráfico, al ser acusado de ese delito por un capitán del ejército.
“En días reciente ha circulado una versión sobre la presunta relación directa o indirecta, voluntaria o circunstancial de mi hermano, Juan Antonio Hernández, con personas o con supuestas actividades al margen de la ley”, pero “en este país nadie está por encima de la ley”, dijo el mandatario en una declaración a la prensa. Además, demandó que “sean los tribunales que tengan la última palabra”.
Un capitán del ejército, Santos Orlando Rodríguez Orellana, señalado en un comunicado como narcotraficante por la embajada de Estados Unidos, denunció que agentes de la agencia estadounidense antidrogas (DEA) lo interrogaron y vincularon en un complot para asesinar al embajador estadounidense en Tegucigalpa, James Nealon. El militar rechazó la acusación formulada en su contra.