Florencia y Máximo, hijos de los expresidentes de Argentina Néstor (2003-2007) y Cristina Kirchner (2007-2015), asistieron ayer a tribunales a declarar en una causa por supuestos hechos de corrupción con negocios inmobiliarios de la familia.
Hoy está citada la expresidenta para comparecer también ante el juez federal Claudio Bonadio, que investiga si los negocios inmobiliarios de los Kirchner esconden cobros de sobornos en contratos de obra pública durante los 12 años de gobierno kirchnerista (2003-2015).
Florencia, la menor de los Kirchner, es accionista de la sociedad Los Sauces, que Bonadio investiga. La semana pasada su madre solicitó al juez la exención de prisión para Florencia, ante rumores de que podían encarcelarla. El juez accedió.
A Florencia se le acusa de haber formado parte de una organización delictiva que habría iniciado sus actividades en mayo de 2003. Fernández indicó en su pedido ante el juez que su hija tenía solo 12 años al momento de la fundación de la sociedad.
Máximo, en cambio, no puede quedar bajo arresto porque goza de inmunidad como diputado nacional. El hijo mayor de la presidenta es accionista y administrador de la empresa.
Ambos presentaron escritos como descargo en los que rechazaron toda acusación, no respondieron preguntas y se retiraron en forma separada del tribunal, en medio de un cerco policial y de gritos de sus seguidores.
La expresidenta denunció en redes sociales una campaña de persecución mediático-judicial contra ella y su familia. Fernández afronta numerosas causas en la justicia en las que se le acusa de delitos como el enriquecimiento ilícito.
