Hoy tendrá lugar la llamada “Marcha de la salud”, en la que médicos venezolanos, acompañados por diputados de la oposición, intentarán llegar hasta la sede del Ministerio de Salud en Caracas para protestar por la grave crisis asistencial que atraviesa el país, en medio de unas protestas que ya cumplen 50 días y que piden la salida del presidente Nicolás Maduro desde principios de abril y han dejado un saldo oficial de 48 muertos.
Entre tanto, Maduro acusó ayer a manifestantes opositores de quemar a un joven por pensar que no pertenecía a sus filas, tras una nueva jornada de las protestas contra su gobierno.
Maduro transmitió parte de su habitual programa de los domingos en cadena de radio y televisión para mostrar un video en el que se observa desde lejos a un grupo de manifestantes atacando a una persona, que segundos después queda envuelta en llamas.
Orlando Figueroa, de 21 años, sobrevivió al enfrentamiento, dijo Maduro sobre un caso que ocurrió el sábado en una zona del este de Caracas y que está siendo investigado por la fiscalía.
Algunas personas presentes en la trifulca creyeron que el joven era un ladrón, aseguraron testigos a Reuters.
Algunos de ellos intentaron protegerlo.
“Una persona fue incendiada, golpeada, apuñalada (...) casi lo linchan porque uno gritó que era chavista”, relató Maduro aludiendo a su mentor, el fallecido presidente Hugo Chávez.
“Quemar a una persona porque les parece que es chavista es un delito de odio grave y de lesa humanidad”, agregó el mandatario, quien insistió en dialogar con la oposición y convocó a una marcha mañana en rechazo a estas prácticas.
Los linchamientos o intentos de ajusticiamiento en respuesta a la desbordada delincuencia han crecido con fuerza en Venezuela en los últimos dos años, de acuerdo con grupos de derechos humanos y reportes de medios.
Maduro pidió apoyo a los poderes públicos para detener lo que califica como “crímenes de odio”, cometidos por un movimiento fascista que germina en las filas de la oposición, al que culpa también de promover ataques contra funcionarios y sus familiares fuera del país.
Sus adversarios, que salen a las calles casi a diario desde finales de marzo presionando por la convocatoria a elecciones, acusan a las fuerzas de seguridad de provocar los violentos disturbios cuando dispersan la mayoría de las manifestaciones.
El Ministerio Público informó también que una persona fue arrollada el sábado por un vehículo que se dio a la fuga cuando un grupo de manifestantes se enfrentaba con las fuerzas de seguridad, que impedían su paso hacia el centro de la capital.
La fiscalía también registró en Valera, una ciudad en el occidente del país, la muerte de un joven herido de bala en otra manifestación.
Alejandro Terán, de 23 años, murió la noche del sábado cuando “varias personas armadas dispararon en varias oportunidades contra el grupo de manifestantes”, indicó la fiscalía.
Las muertes han generado preocupación internacionalmente y varios países han pedido respetar el derecho a la libre manifestación en la nación petrolera, que está sumida en una crisis económica en la que persiste una crónica escasez de alimentos y medicinas.
Más de 200 mil personas salieron el pasado sábado a las calles de Venezuela para exigir el fin del gobierno de Maduro.
En Caracas, más de 160 mil opositores -según los organizadores- se congregaron en la principal autopista e intentaron caminar, sin éxito, hacia el Ministerio del Interior en el centro de la capital, portando pancartas con lemas como “Resistencia”; “Elecciones ya”.
Fueron dispersados con gases lacrimógenos, a lo que los manifestantes respondieron con piedras y cocteles molotov.
Además, más de 40 mil personas protestaron en la ciudad de San Cristóbal (según cálculos de AFP), en el estado de Táchira, fronterizo con Colombia, hacia donde Maduro ordenó el envío de 2 mil 600 militares tras disturbios y saqueos la semana pasada.
“La oposición debe continuar con las protestas, acrecentando la presión interna. Pero al mismo tiempo, el apoyo de la comunidad internacional y la presión de los organismos internacionales es clave”, señaló a la AFP David Smilde, asesor principal de la oenegé WOLA (Washington Office on Latin America).
Controlan incendio en refinería
El incendio que se desató ayer en la refinería que opera Petróleos de Venezuela (Pdvsa) en Curazao, la segunda más grande del Caribe, ya fue controlado, dijo el presidente de la empresa estatal venezolana.
El fuego se produjo en una de las unidades de destilación de la refinería Isla, informó en Twitter Eulogio del Pino.
Fuentes y testigos habían indicado a Reuters más temprano que el incendio había sido contenido en la instalación, donde se pueden procesar hasta 335 mil barriles de petróleo por día (bpd). La refinería se mantenía operando al 50% de su capacidad tras el incidente, agregaron los consultados.
Isla es una instalación estratégica para Pdvsa, porque le permite procesar, almacenar y despachar el petróleo venezolano, principalmente al mercado asiático. Del Pino precisó que el incendio no causó ningún lesionado y la compañía venezolana, que arrienda la refinería, inició una investigación para determinar las causas que lo produjeron.
