La organización de la edición número 32 de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), que se realizará en Panamá en 2019, requerirá de recursos por parte del Estado.
Así lo expresaron los altos jerarcas de la Iglesia católica en el país durante una conferencia de prensa que se realizó ayer en el Aeropuerto Internacional de Tocumen y en la que participaron el cardenal José Luis Lacunza, el arzobispo José Domingo Ulloa y el nuncio Andrés Carrascosa.
Lacunza señaló que hasta la fecha no se han definido los detalles respecto a los preparativos del evento, por lo que “en este momento no tenemos respuestas. Todo está por definirse hasta que se reúna el Pontificio Consejo respectivo”.
Agregó que el país no debe tener “miedo” ante el reto que supone la JMJ y, por el contrario, debe verlo como una oportunidad.
“El papa ha pensado sobre todo en la región, en tantos jóvenes de Cuba y Centroamérica que podrán venir” al evento, dijo Ulloa.
Se informó que en los próximos meses se debe conformar una comisión interinstitucional para ir planificando la actividad, instancia en la que participen no solo los miembros de la Iglesia, sino también los representantes del Estado.
Serán muchas las jornadas de trabajo que se realizarán, con el ánimo de ir definiendo aspectos como el lema y fecha de la jornada, ciudad en la que se realizará, entre otros aspectos. Todas las decisiones deberán ser evaluadas y autorizadas por el Vaticano, que ayudará con el diseño de infraestructura, sistema informático y capacitación del personal que estará al frente del evento, explicaron
Por otro lado, Carrascosa aseguró que por cada dólar que se invierta, se recibirían tres. “No es cuánto nos va a costar, sino cuánto nos vamos a ganar”, indicó.
El 31 de julio pasado, el papa anunció que Panamá será la sede de la JMJ, que se convertirá en la primera edición en un país centroamericano y en la que se espera recibir a más de 300 mil jóvenes.