Las polémicas declaraciones del presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, y un “auténtico clima de incertidumbre” sobre las intenciones de su gobierno han provocado preocupación en Estados Unidos y otros países, dijo ayer el diplomático estadounidense de mayor rango en Asia.
El secretario de Estado adjunto para el este de Asia y Pacífico, Daniel Russel, añadió que también transmitió al secretario filipino de Exteriores, Perfecto Yasay Jr., la preocupación internacional por las muertes que siguen produciéndose durante la campaña de mano dura de Duterte contra el negocio del narcotráfico y la drogadicción.
La visita de Russel a Filipinas, parte de una gira por tres países del sureste asiático, se produjo en medio de una creciente incertidumbre sobre el tratado de alianza de Washington con Manila.
Duterte ha mostrado antagonismo hacia Estados Unidos, manifestado su deseo de reducir sus compromisos militares con Washington y ha dicho al presidente Barack Obama que “se vaya al diablo”.
Sin embargo, el gobierno de Duterte no ha formalizado sus declaraciones públicas de retirar las fuerzas estadounidenses antiterrorismo de la volátil zona sureña de Filipinas.
En un gran giro, el presidente filipino desató alarma entre diplomáticos la semana pasada, cuando en una visita de estado a Pekín anunció su “separación” de Estados Unidos.
Al regresar a casa al día siguiente, Duterte dijo que no quiso decir que estaba rompiendo vínculos diplomáticos con Washington sino que solo quería acabar con una política extranjera que está muy orientada hacia Estados Unidos.
“He indicado al secretario Yasay que la serie de declaraciones y comentarios polémicos y el auténtico clima de incertidumbre sobre las intenciones de Filipinas ha creado consternación en varios países, no solo en mi país”, dijo Russel a reporteros en Manila tras una larga reunión con Yasay.
