Fue en julio de 2007 cuando el entonces alcalde del municipio de Panamá, Juan Carlos Navarro, anunció que la ciudad tendría pronto una nueva nomenclatura para sus calles y avenidas.
Un sistema que permitiese orientar fácilmente a las personas en la ciudad capital, es una carencia que ha sido señalada por expertos, ciudadanos y turistas.
Salvo por los nombres de calles y avenidas principales, para poder llegar a cualquier lugar en la ciudad existe un sistema empírico de puntos de referencia que puede llegar a ser un dolor de cabeza para el neófito e incluso para el nativo de la urbe a veces es complicado.
Un edificio, un comercio y hasta un árbol con características peculiares sirven para acercar a una dirección específica. Es un sistema incierto, por cuanto la ciudad va cambiando, a medida que se expande, los edificios caducan, se demuelen y se construyen otros; los árboles se talan, las avenidas se ensanchan, etc.
El aviso de Navarro tuvo lugar en el marco del taller sobre las Jornadas de Nomenclatura Vial, organizado por la Unión de Ciudades Capitales Iberoamericanas (UCCI).
“Actualmente, la nomenclatura vial de la ciudad de Panamá se determina y aplica mediante acuerdos municipales y la precede un estudio que se realiza en la Comisión de Desarrollo Urbano del Municipio de Panamá”, explicaba Navarro en aquella oportunidad.
Confiaba el alcalde que con el aporte de los expertos se podría implementar pronto un nuevo sistema de orientación urbana.
Para entonces ya era cierto que la Dirección de Obras y Construcciones del Municipio de Panamá tenía desde 1990 una sección de nomenclatura.
De hecho, ya la ciudad había intentado, sin mucho éxito, implementar algunos planes en este sentido.
En la década de 1950, un sistema de coordenadas se desechó por falta de apoyo popular.
En 1970 volvió a intentarse un sistema similar: se instalaron placas en toda la ciudad sostenidas por tubos, que reemplazaron algunas viejas denominaciones.
No se informó adecuadamente a la población y al final el deterioro, el olvido y el desconocimiento dieron al traste con este sistema.
En 1994 fue la última vez que se hizo una revisión a la nomenclatura del distrito de Panamá, con el cual se mantuvieron, se modificaron y asignaron nombres a las calles en los distintos corregimientos.
Para 2008, no había noticias del nuevo sistema.
En julio de 2011, los concejales del municipio de Panamá se reunieron con gremios empresariales para crear una comisión para el estudio y planeamiento de la nomenclatura.
Luego de haber conseguido fijar los nombres de las calles en San Francisco para facilitar el acceso y el desplazamiento en este sector de la ciudad, se quiso replicar la experiencia en el resto del distrito. Había, sin embargo, que unificar criterios de varias entidades, como el Municipio, el Ministerio de Obras Públicas, el Instituto Geográfico Nacional Tommy Guardia y la Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre, lo que finalmente no se logró.
En 2014, la alcaldesa saliente del distrito capital, Roxana Méndez, indicó que su administración había dejado adelantado a casi el 50% un trabajo sobre el tema de una nueva nomenclatura para la ciudad.
Señalaba que el resto del trabajo le quedaría a las nuevas autoridades.
A finales del año pasado, la nueva vicealcaldesa Raisa Banfield manifestó que el tema era de gran importancia para la administración alcaldicia del entrante jefe del municipio, José I. Blandón.
Indicó que se revisaría lo existente sobre ese tema hasta el momento en la institución, para entonces, a partir de ello, desarrollar el trabajo.

