Las exportaciones de pescado pasaron de $419.9 millones en 2008 a $128.73 millones al cierre de 2016, una caída de 70%, según datos del Ministerio de Comercio e Industrias (MICI).
Representantes del sector afirman que la prohibición desde 2010 del uso de palangre –cable horizontal con miles de anzuelos– disminuyó la pesca de atún y dorado, dos especies migratorias que tenían gran peso en las exportaciones. Tras la medida, Costa Rica y Ecuador aumentaron las exportaciones de estas especies.
Esta prohibición también dejó sin empleo a unas mil personas que trabajaban en barcos, sin contar los que laboraban en las plantas procesadoras de Vacamonte, y la cadena logística que respaldaba los mil contenedores que cada año se exportaban desde Panamá.
Como una alternativa para revivir el sector, el Gobierno, en conjunto con la empresa privada, estudia la posibilidad de permitir la pesca industrial con palangre, pero regulada.
Se establecerían periodos de veda, lugares identificados para la pesca y que los buques usen el sistema de GPS para supervisar su ubicación.
VEA: Sector pesquero intenta reflotar
