Un equipo internacional de abogados dijo ayer que el asesinato en 2016 de la activista ambiental hondureña Berta Cáceres fue producto de un complot fraguado cuatro meses antes e insinuó que los jefes de una empresa constructora podrían haber ordenado el asesinato.
Un informe del Grupo Asesor Internacional de Personas Expertas (Gaipe) señala que se identificó a los “posibles autores intelectuales” del asesinato más allá de los ocho que ya están acusados y que el crimen “no es un hecho aislado”.
Cáceres, quien recibió el prestigioso Premio Ambientalista Goldman por encabezar a su pueblo indígena lenca en la oposición a una represa hidroeléctrica, fue asesinada el 2 de marzo de 2016 por hombres armados que irrumpieron en su casa durante la noche. Gustavo Castro Soto, un activista mexicano, resultó herido.
Gaipe, integrado por cinco abogados de Estados Unidos, Colombia y Guatemala, se formó el año pasado para realizar una investigación independiente por pedido de la familia de Cáceres y de su agrupación, el Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (Copinh), los cuales temían que las autoridades no llevarían a los autores intelectuales a la justicia. Sus conclusiones no son legalmente vinculantes.
El informe, presentado en Tegucigalpa, se basó en decenas de entrevistas, archivos judiciales, informes independientes y lo que el grupo calificó de acceso parcial a pruebas dadas por investigadores del Gobierno, entre ellas “una fracción” de los archivos telefónicos que constituyen el meollo del caso.
“Esos hechos aún permanecen impunes”, expresó Yuri Mora-Carias, vocero del Ministerio Público, quien añadió que los ocho arrestados son los presuntos autores materiales del asesinato y que se ha recuperado el arma homicida. La investigación sigue abierta, indicó.
Los fiscales no han vinculado públicamente a Desarrollos Energéticos, S.A. (DESA) –que impulsó el proyecto– al asesinato, ni han atribuido un motivo a los sospechosos. DESA ha negado reiteradamente toda participación en el asesinato de Cáceres.
