El ex primer ministro británico Tony Blair defendió ayer su decisión de llevar al país a la guerra de Irak, en respuesta a una investigación que le acusó de haber seguido ciegamente a Estados Unidos.
En una rueda de prensa, Blair amagó con pedir disculpas, pero luego insistió en que fue la decisión correcta.
Tras siete años de investigación, una comisión presidida por el funcionario jubilado John Chilcot determinó que Blair metió al país en la guerra sin haber agotado otras opciones y sin un plan para administrar el país. “Pese a las advertencias explícitas, las consecuencias de la invasión fueron subestimadas. La planificación y los preparativos para el Irak post Sadam fueron totalmente inadecuados”, explicó en Londres.
La justificación, el planeamiento y el manejo de la Guerra de Irak por parte del ex primer ministro británico Tony Blair estuvieron marcados por una serie de errores, según una investigación de siete años dada a conocer ayer.
Ocho meses antes de la invasión de Irak en 2003, Blair dijo al entonces presidente de Estados Unidos George W. Bush, que “estaré contigo pase lo que pase”, para luego enviar a 45 mil soldados británicos al combate cuando las opciones pacíficas no se habían agotado, afirmó la esperada pesquisa pública británica.
Más de 13 años después de la invasión, Irak sigue siendo un caos, con grandes áreas bajo control de militantes de Estado Islámico, que se han atribuido la responsabilidad de ataques en ciudades occidentales.
Muchos británicos quieren que Blair enfrente cargos criminales por su decisión de actuar militarmente, que provocó la muerte de 179 soldados británicos y más de 150 mil civiles iraquíes en los 6 años siguientes.
Los críticos dicen que también generó una profunda desconfianza en los políticos y en la autoridad. El reporte fue publicado 13 días después de que los británicos asestaron un duro revés a sus líderes al votar en favor de abandonar la Unión Europea.
La investigación, que tuvo un acceso sin precedentes a documentos gubernamentales confidenciales y que tardó en completarse más de lo que duró la implicación militar británica en el conflicto, sostuvo que Blair confió en datos de inteligencia erróneos, al tiempo que calificó de insatisfactoria la forma en que se autorizó legalmente la guerra.
La amenaza de las supuestas armas de destrucción masiva del dictador iraquí Saddam Hussein -la justificación original para la intervención- fue exagerada y el planeamiento para el período posterior fue inadecuado, señaló el reporte.
“Hemos concluido que, en las circunstancias en las que se tomaron las decisiones, hubo una base legal para la intervención militar que estuvo lejos de ser satisfactoria”, dijo John Chilcot, el jefe de la indagación, en un discurso para dar a conocer los resultados del informe.
‘NO HUBO MENTIRAS’
En una larga y apasionada defensa que duró casi dos horas, Blair explicó su decisión de respaldar a Bush e ir a la guerra junto a Estados Unidos en marzo de 2003, en un momento en que el reporte señaló que Saddam no era una amenaza inminente.
“No engañé a este país. No hubo mentiras, fraude ni engaño”, dijo el ex primer ministro a los periodistas, con un aspecto sombrío y tenso, si bien se fue animando mientras respondía a las preguntas.
“Pero se tomó una decisión, y fue una decisión controvertida (...) de derrocar a Saddam y estar junto a Estados Unidos. Creo que tomé la decisión correcta y que el mundo está mejor y es más seguro como resultado de ella”, agregó.
Blair, el único primer ministro laborista en ganar tres elecciones generales, estuvo 10 años en el cargo, hasta 2007, y gozó de una gran popularidad en su apogeo, aunque Irak afectó gravemente a su reputación y su legado.
‘ESTARÉ CONTIGO’
El documento, que contiene 2.6 millones de palabras, arrojó luz sobre la relación entre Blair y Bush en los meses previos a la invasión. En un memorando fechado el 28 de julio de 2002, ocho meses antes del inicio del conflicto, Blair dijo a Bush: “Estaré contigo pase lo que pase. Pero este es el momento de evaluar abiertamente las dificultades”.
En el exterior del edificio en el que Chilcot presentó el informe, manifestantes gritaban: “Tony Blair, criminal de guerra”. No obstante, el reporte no sostuvo que la intervención militar en Irak haya sido ilegal.
Blair dijo que volvería a tomar la misma decisión otra vez y que no cree que sus acciones sean la causa del terrorismo actual, culpando a fuerzas externas por la continuación de la violencia sectaria en Irak y a la Primavera Árabe por el surgimiento de Estado Islámico.
Sin embargo, reconoció que hubo errores.
“Las evaluaciones de inteligencia en el momento de ir a la guerra resultaron ser imprecisas. El resultado acabó siendo más hostil, prolongado y sangriento de lo que jamás imaginamos”, afirmó.
“Por todo esto, expreso más pena, arrepentimiento y disculpa de lo que nunca sabrán”.
