La Corte Suprema de Pakistán inhabilitó ayer al primer ministro, Nawaz Sharif, lo que equivale a su destitución, tras un caso de corrupción vinculado a la investigación global al bufete panameño Mossack Fonseca.
Sharif “queda inhabilitado como miembro del Parlamento, por lo que deja de tener el cargo de primer ministro”, anunció el juez Ejaz Afzal Khan ante una multitud que seguía el juicio en la corte.
La Corte Suprema había pedido a la oficina nacional anticorrupción una nueva investigación sobre las acusaciones contra Sharif, derivadas del escándalo de Mossack Fonseca del año pasado y que vinculaban a la familia del primer ministro con sociedades en paraísos fiscales.
Ni Sharif ni su familia habían reaccionado por el momento a la decisión judicial, que abre un periodo de incertidumbre para el país, donde hay previstas elecciones legislativas en 2018.
Esta es la segunda vez en la historia de Pakistán que un primer ministro en el cargo es destituido por intervención de la Corte Suprema.
La primera vez se remonta a 2012, cuando el tribunal condenó al primer ministro de entonces, Raza Gilani, por obstrucción a la justicia al negarse a reabrir una investigación por corrupción contra el entonces presidente, Asif Zardari.
Sharif no ha completado ninguno de sus tres mandatos como jefe de gobierno. En 1993, tuvo que dimitir debido a acusaciones de corrupción. Su segundo mandato, iniciado en 1997, se vio interrumpido en 1999 por un golpe de Estado militar. Sharif estuvo varios años exiliado en Arabia Saudita. Ningún primer ministro pakistaní ha llegado a completar ningún mandato de cinco años.
La decisión se hizo pública al final de la mañana en Islamabad, donde se había reforzado la seguridad, con unos 3 mil policías y paramilitares desplegados en torno a la Corte Suprema, según un portavoz policial.
El informe de la comisión de investigación, compuesta de civiles y militares, que sirvió de base al juicio, constató una “importante disparidad” entre los ingresos de la familia Sharif y su nivel de vida.
Se sospecha que el primer ministro ocultó la verdad sobre las sociedades y bienes inmobiliarios que poseían sus hijos a través de holdings en paraísos fiscales, algo que ellos niegan. En particular se acusa a tres de sus cuatro hijos: Hasan, Husein y su hija Maryam Nawaz, considerada su heredera política a un año de las legislativas.
El centro del caso es la financiación de unos apartamentos de lujo en Londres que tiene la familia Sharif a través de sociedades gestionadas por el bufete panameño Mossack Fonseca.
Se cree que algunos de los documentos relativos a Maryam Nawaz y a sus vínculos con las propiedades familiares en Londres fueron “falsificados”, pues datan de 2006, pero están escritos con la tipografía Calibri de Microsoft, cuyo uso comercial se permitió a partir de 2007.
“Hoy la Corte Suprema escribió una nueva página de la historia. Quiero agradecer a los jueces en nombre del pueblo paquistaní porque hicieron posible lo imposible”, dijo el opositor Shah Mehmood Qureshi.
