Las autoridades de derechos humanos de Venezuela investigan la suerte de un exprisionero en Guantánamo que abandonó Uruguay, donde estaba refugiado, y que según uno de sus amigos habría sido aprehendido por los cuerpos de seguridad locales y recluido en una sede de la policía sin acceso a su abogado.
Un miembro de la Defensoría del Pueblo informó a The Associated Press que solicitaron a la Fiscalía General investigar la condición del sirio Abu Wa'el Dhiab luego de que su amigo denunció ante ese organismo que había sido arrestado a finales de julio al salir de la Embajada de Uruguay en Caracas y llevado a una sede capitalina del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin).
El integrante de la Defensoría habló con la AP bajo condición de no ser identificado por considerar que es un tema delicado.
El Gobierno venezolano ha mantenido hasta el momento total hermetismo sobre la situación de Dhiab, luego de que la cancillería de Uruguay indicó en un comunicado el 27 de julio que el sirio compareció en su oficina consular en Caracas para manifestar su intención de trasladarse a Turquía u otro país a fin de reunirse con su familia.
El consulado uruguayo dijo que el sirio, que se desplaza en muletas y sufre varias afecciones de salud relacionadas con huelgas de hambre que realizó en la prisión de Guantánamo, pidió comunicarse por teléfono con la Cruz Roja, su abogado y miembros de su familia y después se retiró voluntariamente por sus propios medios. Andrés Conteris, activista de la organización no gubernamental estadounidense Democracy Now y amigo de Dhiab, dijo a AP que tiene informaciones de que el exprisionero de Guantánamo fue detenido por los cuerpos de seguridad venezolanos el 26 de julio tras salir de la sede diplomática uruguaya, en el este de Caracas, y días después fue llevado a un edificio del Sebin. Conteris, quien hizo la denuncia ante la Defensoría, indicó que funcionarios del Sebin le informaron que Dhiab está bajo “resguardo humanitario, lo cual quiere decir que no es un detenido común, no hay cargos en su contra”.
