La quema de fotos del rey Felipe VI y de la Constitución en una manifestación independentista celebrada el domingo pasado en Barcelona será investigada por la fiscalía. La fiscalía de la Audiencia Nacional abrió ayer diligencias por presuntos delitos de injurias al rey, informaron fuentes judiciales.
Varias personas quemaron banderas de España, Francia y la Unión Europea (UE), así como hojas con una fotografía del rey que en su reverso tenía una fotocopia de la portada de la Constitución española.
La fiscalía también investigará el tuit escrito por el partido independentista CUP, que recogía cánticos de la marcha: “Si el Rey quiere corona, corona le daremos; que venga a Barcelona y el cuello le cortaremos”.
La manifestación fue convocada en Barcelona por la CUP bajo el lema “Desobediencia”, y a ella asistieron unas 2 mil personas, según la guardia urbana.
Esta manifestación se celebró al margen de las independentistas celebradas en Barcelona y otras cuatro ciudades catalanas a las que asistió el presidente regional catalán, Carles Puigdemont, y en las que se pidió la celebración de un referéndum independentista.
La quema de fotografías del rey y de banderas españolas es habitual en manifestaciones de la izquierda independentista catalana, pero hasta ahora siempre lo habían hecho personas encapuchadas. El domingo pasado fueron decenas de manifestantes, quienes lo quemaron a cara descubierta.
La diputada de la CUP Anna Gabriel, justificó las acciones diciendo que “hay gente que necesita expresar cuál es su estado de ánimo y en un país que se dice democrático estas expresiones también deben tener cabida”.
El gobierno de Puigdemont dijo hoy que no le “gustó” la quema de retratos del rey y de banderas aunque, señaló su portavoz, Neus Munté, “en otros estados democráticos eso no es constitutivo de delito”.
La CUP defendió la quema de banderas por estar dentro de “estándares internacionales de libertad de expresión” y anunció que “seguiremos luchando y quemando por la libertad de Cataluña”.
