El grupo terrorista Estado Islámico (EI) se atribuyó la responsabilidad por el ataque armado en un club nocturno de Estambul en la madrugada de Año Nuevo, que dejó 39 muertos y que fue perpetrado por un individuo que sigue prófugo.
El grupo yihadista describió el club Reina como un punto de reunión para los cristianos que celebran su “fiesta apóstata”.
El atentado, aseguró el EI, fue en venganza por la participación militar turca en Siria. “El apóstata Gobierno turco debería saber que la sangre de los musulmanes derramada con el fuego de aviones y de la artillería encenderá, con el permiso de Dios, el fuego en su propia tierra”, aseguró el grupo armado en un comunicado.
Las autoridades turcas, en tanto, están cerca de identificar plenamente al responsable del ataque y han detenido a ocho personas, manifestó ayer el viceprimer ministro, Numan Kurtulmus, en una rueda de prensa. “La información sobre las huellas dactilares y el aspecto básico del terrorista ha sido encontrada. En el proceso posterior a esto, rápidamente se llevará a cabo el trabajo de identificarlo”, afírmó.
Más temprano, el diario turco Hurriyet informó que las autoridades creen que el agresor podría provenir de una nación del Asia central y que detrás del ataque podría estar la misma célula responsable del atentado contra el principal aeropuerto de Estambul en junio de 2016, en el que murieron 45 personas.
Turquía, un miembro de la OTAN que es parte de la coalición liderada por Estados Unidos para combatir a Estado Islámico, lanzó en agosto una incursión en la vecina Siria para expulsar de sus fronteras a militantes radicales suníes a través de una ofensiva terrestre respaldada por aviones de combate. Además, alberga una base aérea utilizada por la coalición que encabeza Estados Unidos contra el EI en Siria e Irak.
El ataque en el club Reina, popular entre celebridades turcas y visitantes ricos, sacudió a Turquía, que trata de recuperarse de un fallido golpe de Estado ocurrido en julio del año pasado y de una serie de atentados mortales, algunos atribuidos a ese grupo terrorista y otros a militantes kurdos.
Cerca de 500 a 600 personas estaban en el Reina cuando ocurrió el ataque y algunos saltaron a las aguas del Bósforo para intentar salvarse. Testigos relataron que el atacante gritaba Allahu Akbar (Dios es grande) al momento de disparar.
Se cree que el atacante tomó un taxi en el barrio deZeytinburnu, al sur de Estambul, y que debido al intenso tráfico se bajó y caminó cuatro minutos hasta la entrada de la discoteca, informó el diario Haberturk. Posteriormente sacó un fusil Kalashnikov de una maleta y abrió fuego contra los que estaban en la puerta. Una vez dentro del recinto, lanzó dos granadas de mano, dijo el Haberturk sin citar sus fuentes. El medio aseguró que seis cargadores vacíos fueron encontrados en el lugar de la masacre y que el atacante habría disparado al menos 180 balas.
Las fuerzas de seguridad en Europa estaban en alerta ante las celebraciones de Año Nuevo tras un atentado contra una feria navideña en Berlín, donde murieron 12 personas.
Hace apenas unos días, un mensaje online de un grupo afín al Estado Islámico pidió ataques de “lobos solitarios” contra “celebraciones, reuniones y clubes”.
La agencia oficial de noticias Anadolu anunció que 46 personas aún estaban siendo tratadas en hospitales de Estambul.
