Israel aprobó ayer la construcción de 2 mil 500 nuevas viviendas en Cisjordania ocupada, el anuncio de asentamientos más ambicioso desde hace años, aprovechando la situación más favorable en Washington tras la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca.
El ministro de Defensa, Avigdor Lieberman, y el primer ministro, Benjamín Netanyahu, decidieron aprobar la construcción “para responder a las necesidades de alojamiento y de la vida cotidiana”, anunció el Ministerio de Defensa.
Se trata de la segunda decisión israelí relativa a la colonización en solo dos días, tras la autorización por parte de la municipalidad israelí de Jerusalén a la construcción de 566 viviendas en los barrios de colonos de Jerusalén Este, parte mayoritariamente palestina de la ciudad ocupada y anexada por Israel.
Este anuncio refleja la voluntad claramente afirmada por el Gobierno israelí de aprovechar la nueva situación creada tras la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, después de ocho años de férrea oposición a la colonización por parte de su antecesor, Barack Obama.
“Estamos construyendo y vamos a seguir construyendo”, aseveró Netanyahu en su cuenta de Twitter.
La dirección palestina condenó por su parte este nuevo anuncio. “La comunidad internacional debe exigir inmediatamente cuentas a Israel”, dijo el número dos de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), Saeb Erakat.
A su juicio Israel se siente envalentonado “por lo que considera un apoyo del presidente estadounidense”.
Los asentamientos son ilegales para la comunidad internacional. Para una gran parte de la opinión internacional, son un grave obstáculo en el proceso de paz entre israelíes y palestinos.
El mismo Netanyahu afirmó el pasado lunes cómo había cambiado la situación desde la investidura de Trump. Tras ocho años de “presiones enormes” sobre el tema de Irán y de las colonias, “estamos ante una gran oportunidad para la seguridad y el futuro del Estado de Israel”, señaló.
El primer ministro, que dirige uno de los gobiernos más conservadores de la historia del país, se encuentra presionado por los aliados de su mayoría, que lo fuerzan a avanzar en la colonización e incluso en la anexión de una parte de Cisjordania.
La Casa Blanca evitó comentar ayer la declaración de Israel. Interrogado durante un encuentro con la prensa, el portavoz del presidente Trump, Sean Spicer, esquivó el tema: “Israel sigue siendo un aliado muy importante de Estados Unidos”, respondió. El presidente “quiere acercarse a Israel”, agregó simplemente, recordando que los dos dirigentes aceptaron reunirse próximamente.
Israel anunció que la mayoría de las nuevas viviendas estarían construidas en los grandes bloques de colonias existentes. Considera que estos asentamientos tienen que mantenerse bajo soberanía israelí, incluso si se alcanza un acuerdo con los palestinos.
