Israel anuló ayer miles de permisos de entrada de palestinos durante el ramadán y anunció el despliegue de dos batallones en Cisjordania, ocupada en respuesta al atentado en Tel Aviv.
“No voy a detallar las medidas que vamos a tomar, pero no tengo la intención de limitarme a declaraciones”, declaró el nuevo ministro de Defensa Avigdor Lieberman, en el lugar donde se produjo el atentado.
El miércoles, dos palestinos de unos 20 años abrieron fuego en Sarona, un barrio muy animado con bares y restaurantes, cerca del ministerio de Defensa. Cuatro israelíes murieron, cinco resultaron heridos y los dos atacantes fueron detenidos, uno de ellos herido de bala.
Las imágenes de las cámaras de vigilancia dan cuenta del horror vivido durante el ataque. Dos hombres vestidos con traje y corbata, con pinta de ejecutivos, abrieron fuego de golpe con armas de mano, al parecer automáticas, en el restaurante Max Brenner.
Al día siguiente del atentado, el restaurante estaba abierto para demostrar que la vida continúa y en el exterior decenas de adolescentes cantaban al son de una guitarra. “No tengas miedo, sé fuerte si estás solo”, decía una de las canciones.
Cuatro israelíes, dos hombres y dos mujeres perdieron la vida.
El primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, de regreso de una visita a Moscú, acudió al lugar del atentado, después de reunirse con el ministro de Defensa.
“Habrá acciones intensivas de la policía, del ejército y otros servicios de seguridad, no solo para capturar a cada cómplice de este asesinato, sino también prevenir este tipo de actos”, dijo Netanyahu.
La noche del ataque, los soldados israelíes entraron en Yatta, donde registraron numerosas viviendas y detuvieron a varias personas, indicó una portavoz del ejército. Yatta está cercada y nadie puede salir, salvo por razones humanitarias, agregó la portavoz.
