El vicepresidente de Venezuela, Aristóbulo Istúriz, ve a la oposición en un callejón sin salida, al asegurar que ya no tiene tiempo de revocar al presidente Nicolás Maduro con un referendo en 2016, y que en 2017 no tiene sentido cambiar a un chavista por otro.
“Este año no va a haber referendo, no les da tiempo. Si hubieran querido lo hubieran pedido en enero, cuando el presidente cumplió la mitad de su período”, afirmó Istúriz en rueda de prensa durante la XVII Cumbre de Países No Alineados (NOAL), que se celebra en la Isla Margarita.
Agregó que el tiempo era “clave” para la Mesa de la Unidad Democrática y esta empezó los trámites tarde para después decir que se negó el referendo y “formar un alboroto”, una versión que ha apuntalado el gobierno y que la oposición niega.
El excandidato presidencial Henrique Capriles lo explicó el pasado 9 de agosto, después una presentación sobre el revocatorio del Consejo Nacional Electoral. Señaló que la primera carta que firmó la MUD solicitando la consulta fue el 9 de marzo y no el 14 de abril como afirma el gobierno; que “se inventaron” el requisito de una asamblea para convertir a la Unidad en intermediaria del pueblo, a pesar de que es obvio que tiene personería jurídica, ya que participó en una contienda electoral que además ganó y, por último, dijo, “se inventaron” la recolección del 1% del padrón, que no está en la Constitución, sino en una norma inferior creada por el gobierno (un reglamento). Además de esto, en cada etapa el ente electoral ha incumplido los tiempos de respuesta.
Si el revocatorio se hace este año y Maduro lo pierde, se debe convocar a elecciones. En cambio, si se celebra después del 10 de enero de 2017 –cuando empieza el cuarto año de mandato– y el gobernante es revocado, sería sustituido por Istúriz.
Ante ese segundo escenario, Istúriz señala que “no le ha pasado por la cabeza” asumir la Presidencia, pues está seguro de que Maduro seguirá gobernando hasta enero de 2019, y que, en todo caso, para la oposición “no tiene sentido” un referendo en 2017, pues no podría cambiar el sistema socialista, que es su objetivo. “Maduro va a seguir siendo el presidente, pongan a quien pongan. Yo soy Maduro, yo soy Diosdado [Cabello, número dos del chavismo], todos somos el mismo (...) nosotros no somos individualidades, somos un proyecto político, una revolución”, adujo.
El vicepresidente aseguró además que “no hay peligro de un estallido social” en caso de que no haya referendo este año, como ha advertido la MUD, porque “ya pasó lo peor, ya tocamos piso, vamos mejor. Ya hubiera habido un estallido, pero no. Hay un descontento, porque en una guerra económica sembraron el desabastecimiento y generaron problema, pero eso no quiere decir que la mayoría de la gente sea de la oposición”, manifestó.
Sobre un eventual diálogo, Istúriz se siente pesimista y añade que los chavistas no pueden dialogar con una oposición que tiene como meta sacarlos del poder, “aunque venga ese diálogo del Vaticano, del cielo o del infierno”.
Para un diálogo formal la MUD exige que se haga el revocatorio en 2016, que se libere a los presos políticos, el retorno de los exiliados y el cese de las causas judiciales por persecución a la disidencia.
(Con información de AFP)
