La Fiscalía de Nápoles ha abierto una nueva línea de investigación, cuyo alcance podría llegar hasta la empresa brasileña Odebrecht.
Se trata de un sorpresivo escenario: Panamá–Brasil. El fiscal Vicenzo Piscitelli puso de manifiesto en el juicio ayer de Valter Lavítola indicios de corrupción en la licitación del Metro de Panamá. No solo puso en duda la superioridad del proyecto que presentó la empresa española FCC y la brasileña Odebrecht, sino que afirmó que Lavítola “ejerció un canal corruptivo en Brasil” al mediar a favor de Odebrecht. “Que el proyecto era mejor [que el de Impregilo], no lo creo. [Ricardo] Martinelli prefirió a los brasileños. Quién sabe lo que consiguió con ello”, comentó.
El fiscal sacó a relucir la conversación que sostuvo Lavítola con el periodista Joan Solés, a quien le dijo que las coimas que gestionó suman más de 800 millones de dólares y que buena parte venía del Metro.
Lavítola añadió que transfirió coimas en cuentas cifradas en paraísos fiscales. La fiscalía ha abierto otra investigación a partir de estas revelaciones que, al momento, sigue bajo secreto de sumario.