Las regiones italianas de Lombardía y Véneto votaron ayer domingo en un referéndum para reclamar más autonomía, en un contexto en el que la crisis en Cataluña ha puesto en primer plano las reivindicaciones regionales en Europa.
En Véneto se alcanzó el cuórum necesario para que el referéndum sobre la autonomía regional sea válido. La cantidad de votantes alcanzó un 50.1%, según el observatorio regional del Consejo Regional de Véneto.
En Lombardía, la cantidad de votantes excedió el 30%, informó el diario Corriere Della Sera.
Los electores lombardos y venecianos respondieron a la pregunta de si quieren para su región “formas suplementarias y condiciones particulares de autonomía”.
Los sondeos predecían una amplia victoria del sí en este referéndum consultivo, aunque la principal incógnita era la participación.
“Estoy feliz de que miles, espero que millones, de electores del Véneto y Lombardía reclamen una política de mayor proximidad, más concreta y más eficiente, con menos burocracia y derroches”, dijo Matteo Salvini, líder de la Liga del Norte, promotora del referéndum.
Estas dos regiones, dos de las más ricas de Europa, representan el 30% del producto interno bruto (PIB) del país. También son de las más disciplinadas en términos de déficit, de gasto público por habitante y de funcionamiento del sistema de sanidad.
El saldo fiscal de ambas (la diferencia entre los impuestos que pagan sus ciudadanos y lo que reciben en forma de gasto público del gobierno central) representa unos 70 mil millones de euros ($82 mil millones) en beneficio del Estado central italiano.
De oficializarse el sí, los presidentes de Lombardía, Roberto Maroni, y Véneto, Luca Zaia, ambos de la Liga Norte (un partido de extrema derecha), han dicho que reclamarán la mitad de esa cantidad a Roma.
“Se está escribiendo una página de la historia del Véneto, la región nunca volverá a ser como antes”, dijo Luca Zaia, un votante del pequeño pueblo de San Vendemiano, en la provincia de Treviso.
La consulta también permitió a Lombardía experimentar con el voto electrónico por primera vez en Italia, gracias a las 24 mil tabletas instaladas en los colegios electorales de la región.
“Vine a votar sí, porque creo que es justo que la situación fiscal, la riqueza de Lombardía, se quede al menos en un 50% en Lombardía”, manifestó a la AFP un votante milanés, Franco Bonadonna, de 82 años.
Con el referéndum, los presidentes de ambas regiones esperan conseguir más competencias en materia de infraestructuras, sanidad o educación, o incluso más poderes en seguridad e inmigración, dos materias que necesitarían, sin embargo, modificar la Constitución.
A diferencia de Cataluña, este referéndum consultivo sí está permitido por la Constitución italiana.
“El referéndum catalán era por la independencia, mientras que Lombardía y Véneto piden más autonomía. No hay que interpretar los referéndums de este domingo como el principio de una ola independentista”, explicó el presidente del Parlamento Europeo, el conservador italiano Antonio Tajani.
En Véneto, la participación tenía que ser superior al 50% para que el resultado fuera válido. Los habitantes de esta región, con una fuerte identidad y un tejido económico de pequeñas empresas, se movilizaron para la consulta. En Lombardía, al contrario, el referéndum no suscitaba mucho interés y no tenía un mínimo de participación. Según el presidente regional Maroni, una participación superior al 34% ya sería un éxito, pero sus adversarios políticos del Partido Demócrata advertían que por debajo del 50% sería un “fracaso”.
Según Nicola Lupo, un profesor de derecho constitucional de la universidad Luiss de Roma, “las semejanzas con Cataluña son mínimas, porque el sentimiento independentista no está muy presente” en estas regiones. La Liga Norte ha abandonado desde hace años la ideología independentista de sus inicios. La consulta también tenía el apoyo de Forza Italia , el partido de centroderecha de Silvio Berlusconi, así como del Movimiento Cinco Estrellas y de varios sindicatos patronales. El Partido Demócrata (centro izquierda, en el poder) no dio consignas de voto, pero varios de sus líderes, como el alcalde de Milán, dijeron que votarán sí.
