La amenaza que representa Corea del Norte ha crecido a un nivel crítico e inminente y Estados Unidos, Corea del Sur y Japón deben adoptar diversas respuestas para enfrentarla, dijo ayer lunes el ministro de Defensa nipón, Itsunori Onodera, a sus contrapartes de naciones aliadas.
“[La] amenaza que representa Corea del Norte ha crecido a un nivel crítico e inminente sin precedentes. Por lo tanto, tenemos que dar respuestas calibradas y diferentes para abordar este nivel de amenaza”, sostuvo el funcionario, ayudado por un traductor, al comienzo de conversaciones con sus homólogos de Estados Unidos y Corea del Sur en Filipinas.
Por su parte, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, probablemente no visitará la zona desmilitarizada (DMZ, en inglés) que separa a las dos Coreas durante su próxima gira por Asia, dijo ayer un funcionario estadounidense, precisando que aún no se había tomado la decisión definitiva.
Una visita a la DMZ, “uno de los lugares más atemorizantes del mundo”, según el expresidente estadounidense Bill Clinton, siempre se interpreta como un fuerte mensaje por parte de un presidente estadounidense y como un símbolo de la solidez de las relaciones entre Washington y Seúl ante las constantes amenazas de Pionyang.
A pesar de su nombre, la zona desmilitarizada es probablemente la frontera más militarizada del mundo.
Situada una decena de kilómetros al norte de Seúl, esta franja de tierra de 4 kilómetros de ancho y unos 248 kilómetros de largo tiene barreras electrificadas, campos minados y muros antitanques, y la línea de demarcación militar que marca la frontera entre los dos Estados la atraviesa por el centro.
