El líder máximo de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), Timoleón Jiménez planteó ayer que el desarme de esa guerrilla no puede tener un “plazo fijo”, como lo exige el Gobierno colombiano, pero garantizó que los rebeldes dejarán los fusiles dentro del proceso de paz que negocian en Cuba.
Jiménez, también conocido como Timockenko, dejó sin piso la exigencia que le hizo el presidente Juan Manuel Santos a la guerrilla para que establezca una “fecha fija, precisa y clara” para su desarme.
“Por ningún motivo esa fecha puede quedar abierta”, afirmó Santos en un mensaje a los colombianos el 28 de marzo.
Sin embargo, el jefe de las FARC consideró que el desarme de sus tropas involucra “asuntos complejos” que impiden pensar en un término fijo.
Comprometidos desde noviembre de 2012 en un proceso de negociación en La Habana, el gobierno de Santos y las FARC discuten actualmente el cese del fuego bilateral y definitivo, que incluye el desarme de esa organización que, según cifras oficiales, cuenta con al menos 7 mil combatientes.
Las partes, que ya alcanzaron acuerdos en cuatro de los seis puntos que pactaron para acabar con el conflicto, están en vías de concretar ese asunto y el relacionado con el mecanismo de refrendación de los convenios.
Sin embargo, han reconocido públicamente profundas diferencias en el último tramo de las conversaciones que les impidió suscribir el acuerdo final de paz el 23 de marzo, como se habían comprometido desde un principio.