El presidente de Guatemala, Jimmy Morales, cumplió ayer con la presentación de su declaración de bienes, que cifró en 8.4 millones de quetzales ($1.1 millones).
La declaración fue entregada el pasado lunes a la Contraloría de Cuentas.
En menos de cinco minutos, Morales entregó el documento y dio una breve rueda de prensa, durante la cual informó que posee bienes inmuebles valorados en 4.6 millones de quetzales ($603 mil) y que sus activos empresariales suman 3.8 millones de quetzales ($501 mil), informó el diario Prensa Libre.
Con esta declaración Morales cumple una promesa de cuando recorría el país como candidato del partido FCN-Nación, la cual, empero, no ha sido refrendada hasta ahora por su vicepresidente Jafeth Cabrera.
El patrimonio personal reportado por el mandatario es al menos 3 millones de quetzales ($399 mil) más bajo que el que reconoció tener durante una entrevista concedida a la cadena Univisión en noviembre de 2015. En ese momento dijo que sus posesiones sumaban unos 5 millones de quetzales ($625 mil), cifra que reiteró en otras entrevistas con medios nacionales e internacionales.
En la entrevista con la cadena televisiva, Morales también señaló que era “de clase media y que lo seguirá siendo” y que el origen de sus bienes era fruto de su trabajo en una empresa de comunicación.
Tras la consignación de la declaración de bienes, el analista político Christians Castillo, del Instituto de Problemas Nacionales de la Universidad de San Carlos, manifestó al diario guatemalteco El Periódico que la acción del presidente “es necesaria”, ya que cumple una petición ciudadana. Sin embargo, advirtió que se ve empañada por la negativa de Morales de ofrecer detalles de sus bienes, así como por la ausencia de su vicepresidente en este acto de transparencia.
Antes de la toma de posesión de Morales, El Periódico publicó un reportaje en el que detalló sus propiedades. Precisó que es dueño de una vivienda en una exclusiva zona residencial, en donde las casas tienen un valor aproximado de 3 millones de quetzales ($391 mil); y que es dueño de dos empresas de producción audiovisual, una de las cuales produjo una película por la cual firmó un contrato de 45 mil quetzales ($5 mil 871).
Morales, quien se comprometió con una lucha frontal contra la corrupción, ganó la presidencia tras un convulsionado período electoral que estuvo marcado por la renuncia del presidente Otto Pérez Molina, quien fue señalado por la Comisión Internacional contra la Corrupción y la Impunidad y el Ministerio Público de ser el cabecilla de una red de corrupción a la que también está vinculada quien fuera su vicepresidenta, Roxana Baldetti. Ambos están en prisión a la espera de juicio.
