La alegría de participar del Carnaval se hizo realidad ayer para cientos de nacionales y foráneos que acudieron a los diferentes puntos del país donde la mojadera y la rumba se dan cita.
Y aunque las provincias centrales son el imán de muchos panameños, otros encuentran en la cinta costera, sede del Carnaval capitalino, todo lo que necesitan para gozar a plenitud la fiesta.
Adalberto Espino, un joven de 27 años, quien se acercó desde temprano a la cinta costera para participar de los culecos, expresó que “cada año quedan mejor los carnavales en la capital”. Adalberto iba acompañado de tres amigos más, con las mismas intenciones: disfrutar del Sábado de Carnaval.
En este punto de la ciudad de Panamá, los estamentos que componen la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC) mantienen un dispositivo de seguridad que garantizan que fiesteros como Aldalberto gocen de una actividad con orden.
Para ello, en las diferentes entradas agentes de la Policía Nacional verifican que las personas no ingresen con armas de fuego, drogas o cualquier objeto punzocortante que ponga en riesgo su vida o la de los demás.
Mientras que funcionarios del Cuerpo de Bomberos de Panamá garantizan que no exista una conexión eléctrica o de gas que cause un fuego que empañe la celebración y los del Ministerio de Salud, que la comida que entra y se dispensa cumpla los estándares de calidad. La música en la tarima empieza a sonar y Adalberto da por terminada la entrevista. La fiesta lo espera.











