François Fillon, el candidato conservador a la Presidencia francesa, fue inculpado el martes en un caso de empleos presuntamente ficticios, lo que complica aún más su campaña marcada por varios escándalos y a tan solo 40 días de los comicios.
La candidatura de Fillon, hace poco favorito para ocupar el Elíseo, se tambalea desde que en enero la prensa reveló que su esposa, Penélope, y dos de sus hijos cobraron cerca de un 1 millón de euros brutos (1.1 millones de dólares) como asistentes parlamentarios.
Aunque esta práctica es legal en Francia, los investigadores de la oficina de lucha anticorrupción tienen dudas acerca del trabajo efectivo que realizaron los tres miembros de su familia.
Los jueces que investigan este caso inculparon a Fillon ayer, un día antes de lo previsto, por malversación de fondos públicos, informó a la AFP una fuente judicial. “La comparecencia se avanzó para que se lleve a cabo en condiciones serenas”, explicó Antonin Levy, el abogado del ex primer ministro.
