La justicia argentina profundizó ayer en la investigación de las cuentas y los bienes del presidente Mauricio Macri, por el escándalo de los documentos de Mossack Fonseca, informaron fuentes judiciales.
El juez federal Sebastián Casanello “ordenó nuevas medidas de prueba sobre sociedades offshore”, incorporadas a la investigación, y además pidió informes a la Inspección General de Justicia, la Unidad de Información Financiera y la Oficina Anticorrupción, según las fuentes.
Las primeras pistas sobre empresas del presidente de centroderecha las había difundido el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación y el diario alemán Süddeutsche Zeitung, tras poner la lupa en millones de documentos que involucran a personalidades y gobernantes de todo el mundo.
Macri dijo públicamente que no tenía “nada que ocultar”. También aseguró estar a disposición de la justicia. Pero aparecieron nuevas denuncias y sospechas judiciales.
Su nombre habría aparecido en la sociedad Fleg Trading en Bahamas y en la firma Kagemusha en Panamá. El jefe de Estado dijo que eran compañías de su padre, Franco Macri, dueño de un poderoso imperio de negocios que creció con multimillonarios contratos con el Estado durante décadas.
La novedad es que el presidente acaba de revelar que posee una cuenta con más de un millón de dólares en un banco de Bahamas. Tras la sorpresa, incluso del Gobierno, anunció que repatriará los fondos.
“Sí, ya di la orden al administrador de que radique el ahorro en la Argentina. Compraré letras del Tesoro argentino”, aseguró esta semana.
Macri también reveló que su patrimonio se duplicó entre 2014 y 2015, hasta llegar a 7.6 millones de dólares. La diputada opositora (peronista de centroizquierda) Gabriela Cerruti, presentó en la justicia una denuncia contra el mandatario por enriquecimiento ilícito.
