La líder opositora Keiko Fujimori, presa en una cárcel de Lima desde hace cinco meses, se negó ayer a declarar ante la fiscalía en el marco de la investigación por presunto lavado de activos provenientes de la brasileña Odebrecht.
“Es su derecho guardar silencio o abstenerse a declarar, y se tiene que respetar”, dijo el fiscal Anticorrupción José Domingo Pérez tras salir de la cárcel de mujeres donde Fujimori cumple 36 meses de prisión preventiva.
La salida de la prisión resultó accidentada para el fiscal. Simpatizantes fujimoristas lo agredieron arrojándole botellas de plástico vacías. La escolta policial evitó que le impactaran.
Pérez tenía programado interrogar en prisión a la hija del expresidente Alberto Fujimori sobre los presuntos aportes ilegales de Odebrecht a su campaña presidencial.
Keiko Fujimori, que niega las acusaciones en su contra, señaló que no declarará ante el fiscal Pérez, alegando que este ha perdido objetividad.
“Después de vivir en carne propia los abusos y excesos, producto de la ausencia de justicia, he tomado la decisión de hacer valer mi derecho de guardar silencio frente a un fiscal que, en mi caso, ha perdido totalmente la objetividad”, indicó en su cuenta de Twitter.
Por su parte, Giulliana Loza, abogada de la líder opositora, dijo que “Fujimori no se ha negado a declarar, ella ha hecho uso de su derecho. Esta diligencia solo era una ampliación”.
Keiko Fujimori está detenida en una cárcel de mujeres en Lima desde el 31 de octubre por obstrucción a la justicia.
