La inesperada decisión de la expresidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, de presentar su candidatura a la vicepresidencia en las reñidas elecciones de este año, en lugar del primer puesto, refleja una estrategia para unir a la oposición peronista detrás de un candidato menos divisivo.
La gran incógnita es si sería ella la que gobernaría si su partido gana. Kirchner, de 66 años de edad, tendrá como compañero de fórmula a Alberto Fernández, un político de carrera sin experiencia en elecciones, pero que tiene un atractivo más amplio dentro del movimiento político difuso conocido como peronismo.
