El veterano socialista Jeremy Corbyn fue reelegido ayer para comandar el Partido Laborista británico, tras derrotar a la oposición en el seno de su dividido grupo. Después de una batalla por el liderazgo de varios meses de duración, Corbyn ganó casi el 62% de los más de 500 mil votos emitidos por miembros y partidarios del laborismo británico.
Su rival, el legislador galés Owen Smith, obtuvo el 38% en un resultado anunciado en la conferencia del partido en Liverpool, en el noroeste de Inglaterra.
Corbyn, quien apoyó la permanencia del Reino Unido en la Unión Europea, es un veterano diputado que saltó a la primera línea de la política el año pasado tras ser elegido líder laborista.
El partido gobernó Gran Bretaña entre 1997 y 2010, pero desde entonces ha perdido dos elecciones generales consecutivas.
El socialista de voz suave goza de un apoyo sólido de quienes se hacen llamar “corbynistas”, pero muchos legisladores de la formación creen que sus opiniones de izquierda no están en sintonía con el sentir de la opinión pública.
Corbyn es la antítesis de Donald Trump, pero se montó en la misma ola de un estado de ánimo anticentrista que está impulsando al candidato presidencial estadounidense. Ambos son personas sin antecedentes políticos que han sacudido a sus respectivos partidos y que han inyectado energía a sus grandes bases de seguidores, pero cuya capacidad para ganar el poder no ha quedado demostrada.
En 2015, Corbyn fue elegido como líder de la izquierda.
